miércoles, 26 de mayo de 2010

Hecatombe freak

La expectación era enorme, todos habían trasnochado o madrugado para presenciar el acontecimiento. Era algo único en sus vidas, irrepetible, emocionante, místico. Sus ojos lagrimeantes miraban sólo en una dirección, esperando el gran momento de sus vidas. ¡Llegaba el final de Lost! Los fieles se abalanzaron sobre sus televisores y computadoras, ansiosos por descubrir ese final anhelado, la clave de todos sus desvelos, la solución al enigma de sus vidas. Y, como una bomba de relojería, el episodio comenzó y avanzó lentamente hacia su inexorable final. Mientras tanto, en Almonte...





Y terminó. Se hizo el silencio. El cielo no se juntó con la tierra. No sucedió nada.  La Virgen no hizo un milagro. Las almas perdidas en el purgatorio se elevaron mansamente al cielo, y eso era todo.  Lo demás era humo. 



Con lágrimas en sus rostros, los fieles se habían quedado sin palabras, sin respiración, extasiados, embriagados por la emoción. Se tomaron de las manos y se miraron a los ojos.  Tras tanto arrebato, tras tanto éxtasis, no podían aceptar que aquello era una decepción. No lo era. No lo era si ellos querían creer que no lo era. Aquello no se podía explicar con palabras, los que eran ajenos a ello no lo podían entender. Pero a ellos no les hacía falta entenderlo, lo importante era lo que sentían y eso era real, aunque no se viera. Eso era la Fe, "creer en lo que no vimos", sentir,  disfrutarlo mientras duró aunque no tuviera sentido, la importancia del viaje, palabras vacías para los infieles, pero llenas de significado para los elegidos, los que creían. 

Losties abrazados tras el trascendental colofón*
*(Colofón es un sinónimo de final en castellano)

Mas una nube negra más ominosa que la ceniza de Eyjafjalla se cernía sobre sus iluminadas cabezas. Los herejes, los gentiles, los paganos, los infieles, esos hijos de Satán, estaban conjurados esperando su momento. Tras años de escuchar que su vida no tenía sentido, que no se salvarían cuando llegara el cataclismo, estaban sedientos de venganza. Ahora que todo había terminado y el Salvador no había bajado del cielo para redimir los pecados de sus fervorosos fieles, era el momento de la hecatombe. Sacaron sus puñales y se tiraron a degüello sobre los indefensos e inocentes freaks, al grito impío de "¡Imbéciles, Lost no existe!"





"¡Dejadnos en paz!" clamaban, "¿Por qué os metéis con nosotros? ¡Atacad a los eurovisivos, que esos sí que son unos mierdas, adoradores de cagarrutas musicales!" "Id a por los que idolatran Crepúsculo", dijeron otros, "es una bazofia sin pies ni cabeza". "Lo importante es la humedad que siento en mi entrepierna, eso que tú llamas el viaje", contestaron los Twitlights, "no la coherencia, la profundidad o el interés" (eso último no lo pudieron decir pero por sus guturales estertores simiescos, los antropólogos dedujeron que era más o menos su intención).



Y siguieron horas y días enzarzados en tan absurda batalla, ignorantes de lo que estaba sucediendo. Un dato no había pasado inadvertido para las mentes más perspicaces (sociólogos, antropólogos y observadores ociosos varios que, por supuesto, no participaban en el paroxismo colectivo sino como estudiosos del fenómeno). El final de Lost se había producido en conjunción con el salto de la reja del Rocío. Y la cosa no quedaba ahí: el volcán Eyjafjalla seguía vomitando su contenido apocalíptico, del cual la ceniza no había sido sino un leve aviso. Lo peor estaba por llegar. Las puertas del infierno se habían abierto y comenzaba el Armagedón. Esa misma semana era Eurovisión, la última Eurovisión, la del fin de los tiempos, y hacia ella, impulsada por la lava del Eyjafjalla, viajaba un arma letal. 



Tenía nombre de diosa y apellido de diva, pero los conocedores de su poder destructivo la llamaban simple y respetuosamente, "La volcana". Y allí estaba la volcana, en la piscina, como si nada, cuando de pronto se subió al trampolín.

To be continued...

(Vean el final del video y lo entenderán)




SPOILER DE LA BIBLIA: (Si vas por la mitad, no leas lo siguiente)

El final de la Biblia: mueren todos y van al cielo (sólo los buenos).

Bonus track:
La Volcana en todo su esplendor



¿Te ha parecido una mierda este post? ¿Esperabas algo mejor? Lo importante es el viaje. Da igual llegar a un hotel de mala muerte con chinches y cucarachas en una ciudad hedionda, aburrida y fea, mientras el viaje sea agradable. Lo sabe cualquier viajero, idiota.

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