lunes, 26 de octubre de 2009

Gigantes misóginos


Lo he visto varias veces en la profesión. Los inventores de historias y personajes nos enfrentamos a un grave problema. Cada vez que un personaje con cualidades negativas (según el espectador) es mujer, y el autor de dicho personaje es hombre, surge un dedo acusador entre la muchedumbre y un grito que dice: "¡Misógino!"

Para evitar esta absurda situación, en vez de hacer caso omiso o rebatir esta acusación pidiendo que la argumenten (uno está dispuesto a que le descubran sus prejuicios, si es que realmente los tiene, y si se lo demuestran, corregirlos), la mayoría de los creadores se autocensura y transfiere las características consideradas negativas al primer personaje masculino que hay a mano, dejando al femenino como el personaje bondadoso, inteligente, razonable y así hasta que queda convertido en un estereotipo vacío.

¿No es esto más machista? ¿Por qué los personajes femeninos estilo "florero feminista" son aceptados y celebrados, mientras que el retrato de una mujer con sus glorias y miserias suele ser etiquetado como "misógino" sólo por tener claroscuros? ¿Por qué no se escandalizan ante personajes como los que suelen ser interpretados por Meg Ryan o Sandra Bullock, que consagran el tipo de mujer casi perfecta si no fuera por su debilidad, sus sentimientos, su romanticismo, su anhelo de tener un hombre a su lado? Y también, ¿por qué nadie protesta cuando el personaje masculino es un ser abyecto?

Estereotipar a los personajes femeninos como seres casi perfectos no ayuda a la causa de la igualdad, simplemente consigue que las historias sean mucho más aburridas y mucho menos reales. Pero es inútil, siempre habrá ojos que, en vez de molinos de viento, vean gigantes misóginos.


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